Descansa
No tienes que trabajar tan duro.
Descansa.
Puedes descansar.
El descanso está permitido.
La fortaleza de tus raíces
es la base
que nutre tu ecosistema
y sustenta las estaciones
de tu vida.
Recuerda que no tienes
que trabajar tan duro,
que luchar tanto.
Mira a tu alrededor,
¿ves a la naturaleza intentando?
Confía en lo que el momento
verdaderamente pide de ti.
Permite que te acune,
incluso en medio
de la actividad,
del movimiento
y de lo que percibes
como dificultad.
Ábrete a recibir la caricia
de la mano invisible.
Y recuerda tomar
pausas sagradas.
Descálzate,
túmbate en la tierra,
deja que el sol
acaricie tu piel.
Báñate en las aguas.
Descansa.
Permítete ser,
no tienes que hacer más
para merecer.
Suelta los “tengo que”
y descansa
en la sabiduría
que reside en ti.
Aúna el impulso
para la siguiente oleada
de movimiento,
desde tu centro.
Recibe en quietud.
Y cuando sientas
en cada poro de tu ser
que es el momento
de continuar:
cálzate de nuevo
y continúa danzando
en el juego de la vida.
Entradas de escritura
¿Cuáles son mis necesidades más profundas en este momento?
¿De qué maneras puedo atender esas necesidades y darles lo que necesitan?
¿Siento algún tipo de agotamiento en este momento? ¿Cuál o cuáles son?
¿Cómo puedo suavizar este agotamiento?¿Qué necesito?
Con el deseo de que podamos crear y encontrar momentos que apacigüen la sed de descanso.
Un abrazo,
Almudena



